El Viaje Hacia El Emprendimiento

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Emprender es una actividad apasionante, llena de desafíos y dificultades, carente de cosas fáciles, por lo que no está destinada para todas las personas. Sin lugar a dudas se requiere de mucha valentía y coraje para apostar con fe ciega en la idea que uno cree es la correcta. Como todas las cosas el proceso de emprender tiene de dulce y agraz, pero sin duda alguna hay técnicas que bien administradas pueden convertir una idea en un negocio rentable. Años atrás leí el libro “El método Lean Startup”, de Eric Ries, que enseña en varios capítulos una idea central. Emprender finalmente resulta ser un método. En palabras simples llevar una idea a un concepto que se conoce como producto mínimo viable, al menor costo posible, con tal de validarlo en el mercado y a partir de esa validación ir realizando los cambios que sean necesarios hasta consolidar un producto y/o servicio. Posteriormente éste se escala. Son muchos los emprendimientos que iniciaron bajo una idea y que finalmente migraron a otra. Creer firmemente en una idea bajo una convicción personal es fundamental, pero desafortunadamente no es suficiente, ya que las creencias personales no son necesariamente las creencias que tiene el mercado, por lo que metodologías como la señalada precedentemente posibilitan ir validando un producto, un servicio e incluso un modelo de negocio, para que ya validado pueda ir penetrando en el mercado, incluso superando muchas veces lo que se llama el valle de la muerte, que es aquella zona de los proyectos donde por lo general las iniciativas perecen por falta de capital o validación del negocio. Por mucho tiempo Chile no estuvo presente en el club de los unicornios, aquellos emprendimientos que alcanzan una valoración igual o superior a mil millones de dólares. Eso por fortuna ya no es así. Casos como Butterfly, Not Co y Corner Shop, este último alcanzó el status de unicornio después que fuera adquirido por Uber, son ejemplos concretos de que el emprendimiento sí es posible y a niveles muy relevantes. Independiente del producto o servicio del cual se trate un emprendimiento, siempre éste tendrá que batallar con financiamiento, con dedicación de sus integrantes, con una estructura liviana al inicio y me atrevería a decir que cada vez con mayor importancia con una base tecnológica, ya que los modelos físicos están en retirada. El impacto de la tecnología presenta dos aspectos muy interesantes a los emprendedores; por un lado la posibilidad infinita de saltar las barreras físicas, pero por otro el constante y acelerado proceso de cambio, donde los datos, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y el blockchain jugarán papeles cada vez mas relevantes. Sin lugar a dudas se necesita de apoyo estatal, no solo de financiamiento, sino también de mentorías que resulten estratégicas para adecuados modelos de negocio en un mundo cada vez más globalizado, que piensa distinto a cómo se pensaba 30 años atrás. Modelos de negocio triple impacto son el “desde” y junto con el financiamiento y las mentorías se requiere de conocimientos tecnológicos que exceden y por mucho a las simples planillas de cálculo. Saber conjugar todas esas variables, junto a una idea que resuelva un problema y bajo la luz de una metodología de validación son fundamentales
para aumentar la probabilidad de éxito.

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