¿Qué hacer con los viejos?

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La pugna dialéctica entre lo nuevo y lo viejo data desde tiempos ágrafos, las fuentes en la Grecia antigua, la de Pericles nos habla de las viejas generaciones comentando que el futuro está perdido por los nuevos que llegan a este mundo a poblarlo y cambiarlo y así los jóvenes hablan sobre los viejos y los resabios aferrados que tienen con un mundo que esta cambiando. Es cierto que la juventud da el ímpetu, la locura y los sueños inefables que buscan cumplirse y toda la desatadura hormonal que entregan los años de adolescencia o aquellos indomables veinte. Lentamente pasan los treinta y desde ahí en más la madurez pareciera asomarse un poco, al menos eso creo, tengo 37. Muchos dicen que a esta edad no se comprende el mundo, alguna vez escuche decir que recién a los 45 tienes un atisbo de como es la existencia. Quizás cuando tenga 60, crea como ahora que estoy alcanzando cierto grado de madurez. O tal vez no lo obtenga.

La experiencia de los años nos cubre de actitudes que sabemos nos dan cierto grado de certezas o quizás no es así. Lo cierto, lo realmente cierto es que nos estamos volviendo viejos, cada uno de nosotros esta enfrentado a esta realidad y a veces nos aferramos a un mundo que esta cambiando o que lisa y llanamente cambio por completo. ¿Le pasara eso a los casi 3 millones y medio de chilenos que cursa la tercera edad? Una edad que esta lejos de acabarse ya que la esperanza de vida aumento en los últimos 15 años y ya va en los 77 años para los hombres y los 80 para las mujeres. Por lo tanto, nos estamos volviendo más viejos y este fenómeno seguirá prolongándose hasta llegar a los 3,9 millones el 2035 ¿Qué hacer con una población así de vieja? ¿Los mandamos a trabajar?

Muchas de las personas de la tercera edad no quieren trabajar más, es muy probable que esperen jubilarse y dedicarse al cuidado de si mismos y porque no de sus nietos. Es complejo hablar del trabajo en la tercera edad, sobre todo con las pensiones de miseria que tenemos. Es muy factible que gran parte de nuestros ancianos tenga que desarrollar alguna clase de trabajo por más mínimo que sea o algún emprendimiento que sea capaz de ayudar económicamente a su bolsillo. Más aun cuando el costo de la vida y la inflación no da tregua a un país como este.

Los hijos de estos ancianos están obligados a sostenerlos económicamente hasta el día que desaparezcan de este terruño y aquello profundiza la desesperación de muchas personas que ven a sus padres incapacitados de poder sostenerse por si mismo en un sistema que no les garantiza la salud de calidad que deberían tener.

¿Qué hacer con los viejos? ¿Cómo los mantengo? ¿Qué remedios les doy? Son las preguntas que nos genera el desarrollo económico del país que por decirlo menos es profundamente individualista y que ya desde hace décadas nos estamos salvando solos. ¿Nos podemos salvar solos? Creo que no, lo pienso y lo veo en el viejito que semana por medio va mi casa y me ofrece limpiar mi auto por algunas lucas, lo mismo hace la vecina y de seguro tendrá otros clientes a los cuales les limpiará el auto. Él tiene 74 años, vive en la calle y su falta de dentadura le impide comer a tal punto que esta en los huesos. Su pensión lo le alcanza, ni siquiera para arrendar una pieza en la cual poder pasar el frio de la noche. Aquel hombre otrora fue un aporte a la economía del país, ahora esta al margen de esta buscando las migajas para pasar lo que se supone son sus años dorados.

Y la pregunta sigue abierta ¿Qué hacer con los viejos? ¿Qué hacer con nosotros mismos cuando seamos viejos?
Por: Heber Rojas

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