PATRICIO ARAYA CAMPAÑA, Presidente de ASOINCO A.G.: “Estamos enfrentados a una realidad que nos hace criticar y ver lo malo por sobre lo bueno; en la que todo siempre es poco y lo que hace el otro siempre tendrá algo malo por el solo hecho de decir que está mal.”

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Sin duda que son tiempos difíciles que nos han dejado expuestos todos nuestros flancos. La dicotomía que produce la seguridad e incertidumbre es lo que se proyecta en todos los ámbitos y nos desnuda de cara a enfrentar algo que ni siquiera lo habíamos considerado en nuestras vidas. Por un lado, se nos enfrentó ante una realidad que nos hace protagonistas de nuestra seguridad, la de los nuestros y por sobre todo la de los demás, pero… ¿Somos capaces de ser solidarios y responsables con el prójimo como se esgrimió como bandera de lucha durante el estallido social? Al parecer no, ¿no somos capaces de reconocer que el actuar de las autoridades responsables en dirigir esta catástrofe ha sido óptimo (más aún cuando se nos exponen datos duros con cifras y comparaciones a nivel mundial)? Al parecer no. ¿Somos capaces de empaparnos con una visión épica de que cuando retorne la normalidad tendremos que, juntos, sacarnos adelante como sociedad y trabajar por el bien común aportando cada uno lo mejor que tiene? Al parecer no. ¿Somos capaces de entender lo frágil que somos como seres humanos y lo ligado que estamos a la globalización y al comportamiento de la economía mundial?

Personalmente creo que no. Hay muchas preguntas que al final del día tendrán la misma respuesta y el tema de fondo es que no estamos tan dispuestos ni a ser tan solidarios, ni a ser tan nobles, ni a ser tan valientes, ni a ser tan empáticos.

Estamos enfrentados a una realidad que nos hace criticar y ver lo malo por sobre lo bueno; en la que todo siempre es poco y lo que hace el otro siempre tendrá algo malo por el solo hecho de decir que está mal. Nos acostumbramos a que otros se hagan cargo de todo y nos convertimos en espectadores irresponsables de la realidad, ya que nunca nos preocupamos de saber cómo funcionan las cosas… como la economía, por ejemplo. Nuestro sector es el que se ha visto más afectado con estas crisis sucesivas: el estallido social y la pandemia del Coronavirus, ya que para entenderlo, créanme que hay que vivirlo, ya que la fragilidad de las Pymes viene de un efecto piramidal; pérdida de confianza = menor inversión, menor inversión = menos dinamismo, menor dinamismo = menos oportunidades de trabajo, menos oportunidades de trabajo = menos empleos, menos empleos = inseguridad e incertidumbre.

A lo mejor a simple vista el análisis puede verse un poco liviano, pero no cabe duda que, en este caso, la realidad nos supera completamente ya que en el futuro nos vamos a ver enfrentados a escenarios difíciles en donde tendremos que saber reinventarnos para salir adelante, pero tenemos la virtud de haber emprendido y haber logrado nuestros objetivos cuando soñábamos con desarrollar esas ideas que dieron origen a nuestras empresas. Sí, “empresas”, porque esa palabra está lejos de ser algo malo como muchos quieren hacer ver. Una empresa comienza con una idea que luego se convierte en la concreción de un sueño hecho a base de esfuerzo y trabajo, sudor y lágrimas, triunfos y derrotas, éxitos y fracasos, tragos dulces y amargos, confianza y decepción, en general en algo que solo los que se atreven saben. En el futuro vamos a encontrarnos con una infinidad de piedras en el camino, algunas que van a estar ahí y otras que nos van a poner ahí, pero tenemos la fuerza y el empuje de saber salir adelante porque a nosotros la realidad no nos la dijeron, nosotros la vivimos para lograr lo que hemos logrado.

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